Lo que realmente mata a la música...

Desde hace tiempo, el tema de la música paga por transmisión (streaming) ha generado en los países "desarrollados" una controversia increíble. He leído de todo, desde que el streaming es otra forma de piratería hasta que este negocio, a pesar del claro éxito de proyectos como Grooveshark y Spotify, va a terminar matando a la "industria" de la música. Más recientemente leí con preocupación como una serie de grupos empresarios solicitaron el bloqueo inmediato a Grooveshark, servicio de música al que soy asiduo. Además de eso, hace poco más de 200 firmas de música británicas retiraron sus discos de Spotify, citando un estudio que, según ellos, determinó que estos modelos son "nocivos" para este arte.

Ahora quiero preguntarme, ¿está realmente este nuevo modelo de compartir, transmitir y comprar pistas digitales por internet matando a la industria? ¿No será la industria la que se está matando a sí misma? Cuando la mayoría de los usuarios, sobre todo los fanáticos, han decidido dejar a un lado la misma piratería por estos nuevos modelos de pago, da la impresión de que la respuesta es la segunda.

El problema es precisamente, La Industria

En esa bendita tendencia "primermundista" de que todo es un mercado y una industria, la música poco a poco a dejado de ser arte. Si miramos apenas 40 años atrás, veremos como los artistas eran verdaderos artistas. En una época en que se podía escuchar apenas ocho canciones en un "Long Play", cada canción valía la pena, era sublime. Mucho antes de esto, incluso, veíamos a trovadores y músicos aficionados dejando todo su romance e inspiración en poemas y canciones muchas veces improvisados, en la tarima de un bar o en las plazas provincianas. Ninguno moría de hambre, algunos lo hacían por el mero placer de compartir su obra y deleitar a otros con ella, otros sí que lo hacían para comer, pero bastaba lo que quienes disfrutaban de sus obras les ofrecían para seguirlas oyendo. La música era eso, arte.

En la actualidad la música no es más que una industria, un negocio, una baratija en la que más vale que vendas tres discos en dos meses a que a la gente le guste lo que haces. Por supuesto que esto trae consecuencias. Primero que nada los costos suben, son tantos los procesos "industrializados" que el costo actual de un disco compacto con 12 pistas puede llegar a ser igual al de una bolsa de alimentos. Segundo, al ser más cercanas las fechas límite de producción se empiezan a oir piezas mediocres, que si algún oyente digno quisiera de verdad escuchar terminaría completamente desilusionado. No hay poseía, no hay harmonía, ni musas ni "profundidad". Sólo letras flojas y voces sintéticas que hacen que de esas 12 pistas, sólo una o dos valgan la pena.

Entonces, ¿compraría un entusiasta ese disco? No. Y estoy seguro de que tampoco lo piratearía, pero sí que se dedicaría a comprar sólo esas piezas que realmente le gustan, que es lo que ofrecen los nuevos modelos digitales. Para que una composición musical venda en serio tiene que valer la pena, tiene que despertar ese antojo en el escucha por tenerla de principio a fin. Si una colección musical no es buena en su conjunto, el público no comprará el conjunto.

Los estudios son obtusos y desbalanceados

El otro detalle que sí podría matar a la música son esos "estudios" realizados por gente que está más pendiente de mantener su jet privado en el aire que por entender la realidad de la música en la actualidad. Algunos incluso señalan que los medios tradicionales dan aún más beneficio. Pero si le damos un vistazo apenas profundo, la verdad es otra. Ya hablamos de lo costoso que es un disco compacto y en naciones como España incluso prestar ese disco compacto es un delito, por lo que se paga un "canon" (impuesto) al momento de comprarlo, simplemente porque "podrías" prestarlo o copiarlo (o sea, pagas el impuesto lo hagas o no, punto). La cuestión está en que si tu amas a Lady Gaga y tienes a otros 12 amigos que aman a Lady Gaga, no hay modo legal de decirles "¡escucha cuán bueno está esto!" y claro, si ellos no lo escuchan, no lo comprarán. Quizás haya generado más ingresos "por compra" este medio, pero otros potenciales 12 compradores o no tendrán idea, o conseguirán una copia pirata. 

El otro medio tradicional, la radio, genera ingresos aparentemente mayores, pero:

  • Si has escuchado la pista "a mitad de camino" o cerca de su final, nunca sabrás quien la canta o cómo se llama, ya no podrás comprarla.
  • Si sabes quién la canta y cómo se llama, no podrás llamar la atención a otros posibles compradores, no habrá enlaces para "compartir" ni puedes volver a reproducirla cuando tu amigo esté.
  • Este medio sólo paga por transmisión, no deja regalías.
  • Si el medio considera que la pista no es "comercial" será transmitida en menor medida, disminuyendo su alcance y el rango de ganancias.

Por otro lado, la música por transmisión o compra digital individual te garantiza todo lo anterior.
  • Algunos servicios, como iTunes te dejan incluso compartir una vista previa (pichirre, pero está) con tus contactos y hasta te enlazan a los detalles de la pista o disco y de paso una biografía del autor. No sólo pagas tu por escuchar la pista, sino que seguramente la enviarás a esos 12 contactos que también están pagando sólo por oirla. Además, si te gusta, puedes comprar su descarga, lo cual implica un cargo adicional.
  • Debido a un modelo de "semi posesión", estos servicios sí que pagan regalías, que suelen ser algo mayores según la cantidad de ventas de una pista en particular.
  • Por ser "bajo demanda" una obra sonora puede ser reproducida tantas veces el público quiera, aumentando la potencial ganancia del artista.

Si bien el margen de ganancia es "menor" por detal en el mundo digital, el potencial de expansión de una obra suele ser muchísimo mayor. Y es la cantidad de público lo que "se supone" que el artista quiere alcanzar. No importa si 1 millón de gatos compran sus 20 sencillos, debería importar más si 10 millones de usuarios comprar sólo 3 de esos 20. Pongamos el sencillo a Bs 1,00

                                       1.000.000 x 20 =  20.000.000
                                       20.000.000 x 3 = 30.000.000

Al final, una simple ecuación dejó 10 millones adicionales de ganancia a la "industria" y eso sin ponernos "profundos" calculando regalías por cantidad de descarga y el ilimitado potencial de expansión. Pregúntenselo a bandas como U2, que transmitió un concierto de modo gratuito por YouTube, Lady Gaga, que promociona todos sus sencillos primero por Internet o a artistas como Brad Sucks que lanzan su música bajo "copyleft", libre de muchos derechos y aún así han conseguido incluso realizar muy buenas giras con considerables beneficios.


 Concluyendo:

En mi opinión a la música no la está matando nadie más que aquellos que intentan controlarla, que no comprenden que los tiempos cambian y que hay modelos más rentables, inteligentes y justos para el usuario y para el artista, quien al final, es el que menos ganancias obtiene de todo el complejo aparato elitista del mercado musical, sea cual sea el medio de ventas.

Las vías de salvamento son dos: Aceptar que los modelos actuales son obsoletos y costosos y que pronto desaparecerán y volver a las raíces y concentrarse más en calidad que en cantidad, en complacer al oyente que en llenar los bolsillos propios y en comprender que el arte es un trabajo de gente tan mortal como quien gusta de consumirla... ¿O me van a decir que la señorita Britney Spears de verdad necesitaba hacer un viaje transatlántico en su lujoso jet, sólo para comprar café, cuando conozco artistas aún mejores que ella que fácil sobreviven tomandose su cafecito en casa todas las mañanas?


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