¿Y Qué Si Fueras tu? Llamado al amor y la tolerancia

Todos tenemos derecho a ser respetados
No hay nada tan terrible y desesperante como tener a un familiar gravemente enfermo. Un accidente de tránsito, un Accidente Cerebro Vascular, un Cancer... Son términos realmente difíciles de afrontar cuando se trata de un allegado. Lo digo con cierta experiencia, después de lo desesperante que resultó la --al final afortunadamente falsa- noticia de que mi abuela tenía cáncer en la piel y, más adelante, al ver como el padre de mi pareja perecía a causa de este mal.

Así, no concibo realmente cómo una "buena persona", puede lanzar tantas maldiciones sobre otra simplemente por su inclinación política. Hablo, obviamente, de la situación actual del Presidente Hugo Chávez Frías y de las actitudes que muchas "personas" han tomado respecto al tema. Es cierto que el hombre ha cometido errores, al fin y al cabo es sólo un ser humano como cualquiera de nosotros y vaya que nosotros hemos metido la pata realmente hondo. Pero, ¿es eso razón para odiarle y hasta desearle la muerte? ¿Nos hemos preguntado cuán mal han de sentirse sus hijas o familiares? Realmente creemos que nos hace buenas personas, o personas en general, el andar maldiciendo y deseando la muerte a todo aquel con quien no estamos de acuerdo? 

"¡Pero es que es un corrupto de m***** y se merece la muerte!" Fue la tenaz afirmación que recibí de cierta persona a la que llamé a reflexión después de escuchar las terribles maldiciones que lanzó al mandatario. ¿Y es que estamos nosotros libres de pecado? ¿O es que es sólo la corrupción en su sistema las que nos tiene mal? Pensemos: Si un familiar nuestro trabaja en un Mercal, dice que no se consigue azúcar y por eso se trae para a casa UN BULTO de azúcar. ¿Eso no es corrupción? ¿Hemos pensado que en algún sitio un niño puede no estar disfrutando de un sabroso fororo, o una madre no puede prepararle el juguito para el almuerzo a su familia porque nosotros, "buenas personas", hemos acaparado lo que por derecho es de todos? Entonces también merecemos morir... ¡todos nosotros!

Todas las personas, indiferentemente de nuestra posición política, condición social, credo, religión o raza tenemos derecho a vivir y a estar tranquilos, a ser aceptados y respetados por la sociedad. Si realmente somos buenas personas, empecemos a respetar los derechos del resto antes de querer hacer valer los nuestros... Y empecemos por llevar esperanza, paz y consuelo a quien lo necesita, porque de lo contrario no somos buenas personas... Somos hipócritas.


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